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blog de anima kosmos

Es lo que normalmente nos dicen cuando queremos empezar a experimentar con eso de la meditación, ¿verdad? Relájate, respira hondo y deja tu mente en blanco,

Qué tres cosas más complicadas en una sociedad donde diariamente vamos estresados, respiramos de cualquier manera y la mente está en continua actividad.

Así, mucha gente que conozco se desespera al primer intento. Sobre todo si además le meditación es en grupo y a tu alrededor, cuando en un descuido abres los ojos, contemplas un panorama de caras concentradas en el camino de alcanzar la iluminación. Yo no sirvo para esto, te dices. Mi mente está pensando y recordándome y hablando sin cesar sobre lo que tengo que hacer después, lo que hice antes o dejé de hacer pero debería haber hecho y fíjate que ahora no recuerdo si apagué el fuego de las verduras cuando salí de casa, espero que sí, no vaya a ser que luego se me haya quemado la cena y esté todo hecho un desastre y vaya plan, yo juraría que lo apagué ante de coger las llaves pero ahora no sé… Familiar, seguramente.

No, no es fácil. No, no se consigue a la primera detener el parloteo incesante. Bueno, a veces por un momento sí. La suerte del principiante, que dicen 😉

Y parte de la dificultad radica en que solemos asociar meditación con dejar la mente en blanco. Quienes ya lleváis un tiempo en este camino, también empezasteis alguna vez y podéis entender y empatizar con lo que quiero decir.

Meditación=mente en blanco = cara de concentración = gestos raros con los dedos = sentado en el suelo en una postura a la que no estoy acostumbrad@

Con lo cual, ni llegamos a probarlo. O si lo experimentamos una vez, decidimos que somos incapaces y que esto no está hecho para nosotr@s. Sin contar con todas las veces en que lo asociamos con esta o aquella religión, y enotnces huimos de la mera idea como si de la peste se tratara. Como diría Ken Wilber, arrojando por el desagüe al bebé junto con el agua de la bañera.

Y, al menos para mí, es triste. Porque considero que la meditación es un estado consustancial al ser humano. Sí, sí, un estado. Algo que se vive de continuo. Sí, también algo que se practica. También una técnica, una herramienta para conocer mejor ese estado y que nos sea más fácil vivirlo. Estar en él.

Así, meditar pasa a convertirse en estar en el momento presente. Aquí y ahora. Consciente de mis sensaciones, de mis pensamientos, de mis empciones. De lo que sucede a mi alrededor. Estar en cada acción que realizo. Si siento rabia, ser consciente de esa rabia… pero sin aferrarme a ella. Si me duele el culo de estar sentada, ser consciente de que el culo está dolorido… pero sin aferrarme a ese dolor. Qué sencillo es realmente. Y que poco acostumb rad@s estamos a vivir en ese estado. En el presente, en el único momento que existe.

De ahí la meditación como técnica. Para conseguir, no dejar la mente en blanco, sino volvernos más conscientes. Vivir de forma más plena.

Aunque sí, para ello nos ayuda aquietar un poco nuestras conversaciones internas.

Probemos empezando con algo como esto.

Vamos a inspirar llevando el aire a nuestra tripa. Por la nariz Poco a poco. Lo vamos a dejar ir poco a poco de nuevo. Los ojos pueden estar abiertos o cerrados ahora, tanto da. Pon tus manos en tu abdomen para notar que llega el aire abajo. La tripa se expande ligeramente por la presión de los pulmones llenos. Casi podemos notar el aire fresco cuando pasa por nuestra garganta. Una vez notamos esta respiración, este aire como entra y sale, varias veces, nos quedamos en una postura cómoda, sentados, de pie, estirados, tanto da. Cerramos los ojos. Y contamos diez respiraciones. Si en el camino os encontgráis con algún pnesamiento, lo saludamos, sonreímos, le damos las gracias y le dejamos pasar. Como si fuerais andando por un sendero y os cruzarais con él. Amablemente. Pase usted, Circule. Puede que pasen muchos. O ninguno. Simplemente reconocerlos y dejarlos ir. Sin enfadarnos. Y cuando acabemos las diez respiraciones, si estamos con ganas, seguir con otras diez. Y repetir.

Es uno de los trucos más importantes. Repetir. El otro, encontrar una técnica apropiada para ti. Y para tu momento vital.

Yo voy a ir experimentando. ¿Emprendemos ese camino junt@s? Seguro que será un aprendizaje. Seguro que será divertido compartirlo.