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blog de anima kosmos

Sentada en el suelo, la espalda reclinada en el árbol.
Mis pies se liberan de las zapatillas y se apoyan, primero tentativamente, luego con más firmeza, en la crujiente hojarasca.
Buscando la oscuridad, enraizándose.
Mis manos resuenan con el mismo anhelo y huyen presurosas de mi regazo, queriendo también sentir, tocar, hundirse en la vida liminal de la tierra regeneradora.
Respiro.
Respiro.
Respiro.
La luz se asoma entre las amplias y oscuras hojas, acariciándolas, revelándolas, sumiéndome a mí en la sombra acogedora y tenue del atardecer.
Frente a mí, un niño de finos tallos se despliega, abriéndose juguetón a los rayos, solazándose en el brillo, llenándose de claroscuros que disimulan sus todavía tiernas aunque desgarradoras espinas.
Puedo sentir su fragancia en mí, esa promesa de frutos radiantes y aromáticos como el sol que lo visita a estas horas.
Respiro.
Destellos de joyas transparentes en el aire, a mi alrededor, agitándose, vibrando, ahora aquí, ahora no-aquí. Diminutos seres desafiando a lo cuántico.
Respiro.
Mis ojos deciden cerrarse para ver mejor.
Respiro.
Canciones aladas me rodean, desorientándome para reubicarme. Canciones del viento dando voz a los supuestamente inamovibles. Canciones del silencio de la mente.
Respiro.
Respiro.
Respiro.
La corteza del árbol me abraza, me rodea, engulléndome tiernamente.
La tierra se alza para cubrir de ligeros y penetrantes zarcillos a esas extremidades mías/suyas que tanto la recorrieron antaño.
Respiro.
Siento.
Respiro.
Siento el no-límite, me abandono a él.
Respiro.
Siento.
Respiro.
Siento la energía en mí, recorriéndome, embargándome, embriagándome. Difuminándome.
Respiro.
Soy respirada.
Siento.
Soy sentida.
Respiro.
Soy sentida árbol, tierra, hoja, canción.
Luz, oscuridad.
Vibración.
Límite, conexión.

Respiro.
Dejo ir.
Respiro.
Lato yo, late el mundo.
Respiro.
El mundo respira.